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Foro: Lo que aún no sabes sobre la Ley de Arrendamientos

Discurso Aquiles Martini Pietri

Caracas, 13 de diciembre de 2011

 

Buenas días a todos los aquí presentes, promotores y corredores inmobiliarios, inquilinos, propietarios, ponentes, patrocinantes y todos ustedes que están interesados en el impacto que esta Ley de Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda, tiene en todos y cada uno de nosotros, venezolanos.

 

Los expositores que me precedieron lo han confirmado: esta Ley sin duda cercena los derechos de los venezolanos, al limitarnos en la disposición de nuestros bienes, la intromisión de Estado en las relaciones entre venezolanos y, obviamente, como un directo atentado a la propiedad privada.

 

La Cámara Inmobiliaria de Venezuela insistió en ser parte de la discusión, pudimos decir y argumentar algunas de las propuestas que a todas luces afloraban un desequilibrio entre las partes, pero en otros puntos eso no fue posible. Claramente se nos hizo ver que era una Ley con una marcada carga ideológica y política. Nada tenía que ver con lo lógico y factible.

 

Desde el mismo momento de nuestra incorporación en la discusión, alertamos al país sobre estos efectos de los que hemos hablado hoy, no sólo desde el punto de vista legal, sino desde el punto de vista social y económico. Hoy, la realidad nos habla de un decrecimiento en la oferta de inmuebles en alquiler a tal punto, que podemos decir que es prácticamente inexistente. No podía ser de otra manera cuando la sola posibilidad de una prohibición de desalojos, a pesar de que existan causas para ello, es simplemente imposible sin que antes el gobierno le ubique una vivienda y hoy, al cumplirse un año de los eventos climáticos, la realidad es que existen más de 120 mil personas damnificadas y viviendo, o mejor dicho sobreviviendo, en casi mil refugios a lo largo y ancho de nuestra geografía.

 

No hay que ser mago ni experto en encuesta o Misiones para que, simplemente podamos ver en los diarios de circulación nacional y regional, darnos cuenta que la oferta de unidades en alquiles es prácticamente cero. Esa es la consecuencia de una Ley que, lejos de beneficiar a los Venezolanos, pretende justificar el despojo de la propiedad individual, fruto del ahorro y del esfuerzo, a fin de justificar la ineficiencia e ineficacia de los gobiernos y de las políticas erradas de un problema que afecta a más de 2.7 millones de familias venezolanas, cifra está que duplica en déficit habitacional de hace 12 años cuando se calculó en alrededor de 1.4 millones de viviendas y que, lamentablemente para los venezolanos, no vemos que se visualice una salida viable. La Misión Vivienda no ha dado los resultados esperados y para no entrar en detalles una sola reflexión: de haberse construido las 100 mil viviendas que se nos dicen que se han construidos, ya no existieran venezolanos damnificados en refugios, eran solo 30 mil viviendas las necesarias para sacarlos de allí, para llevarlos a vivir. A “vivir sonriendo”.

 

Ahora ya vemos como rebajan los objetivos para hacernos creer que se cumplirán, entonces me pregunto: ¿No es más fácil llamar a todos a aportar, colaborar y exponer diferentes visiones para desarrollar esa “política de estado” que necesitamos a fin de erradicar este problema de una vez por todas? Las políticas de gobierno duran mientras dure el gobierno y los gobiernos duran lo que tengan que durar, ni un día más ni un día menos. Las políticas de estado duran por siempre, pues el estado por concepto, es eterno.

 

La Ley del Régimen Prestacional de Vivienda del 2008;

La resolución 110 del Ministerio de La Vivienda y Habitad que prohíbe el cobro del IPC en los contratos de preventa (2009);

La Ley de Tierras Urbanas (2009);

Los Decretos de Expropiación de Desarrollos en la mal llamada “estafa Inmobiliaria” (2010);

La Ley de Emergencia de Terrenos y Viviendas como consecuencias de las lluvias (2011);

La Ley de Propiedad Familiar (2011) que usan hoy para entregar las unidades de la Misión Vivienda;

La Ley contra los Desalojos Arbitrarios (2011);

La Ley de Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda (2011);

y la más reciente apuesta por la no sanción de las invasiones, que engendra un temor, o mejor dicho, un terror en la población nunca antes experimentado, no sólo entre los propietarios de perder su pertenencias, sino entre los inquilinos que creen en la propiedad privada y en la relación arrendaticia justa.

 

Seguimos creyendo que esta Ley de Arrendamiento, junto con el resto de las leyes que en apenas meses han paralizado en buena medida el mercado inmobiliario, no aportan soluciones a lo que es y sigue siendo el verdadero problema: el déficit de los casi tres millones de familias sin hogar. Sera una visión compartida entre el Estado, la empresa privada, las Universidades y el resto de las organizaciones que hacen vida en el sector, lo que podrá finalmente reducir el déficit habitacional.

 

Hoy estamos a las puertas de la promulgación de una nueva Ley, la Ley contra la Estafa Inmobiliaria, donde nuevamente hacemos frente a una posición que desde un inicio nos ubica como un gremio deshonesto y carente de ética; donde se han definido sanciones penales comparables a las previstas por actos delincuenciales. Hay un gran contraste entre esta ley y lo que ha sido el trabajo de miles de corredores y promotores inmobiliarios, constructores y representantes de la banca, que desde hace más de 50 años hemos apostado por el desarrollo habitacional en Venezuela.   

 

Nuestra tarea en los meses venideros no es sencilla, estamos hablando de concertación, de acceso a materias primas para la construcción de viviendas, de leyes que promuevan la inversión en viviendas y no que la frenen, de espacios habitables con acceso a servicios, “las casas por si solas no hacen ciudad”, de una reconsideración para con los afectados por las expropiaciones de hace un año: desarrolladores y propietarios que aún no ven su casa terminada, de más y mejores políticas de crédito habitacional para darle acceso a todos los que deseen adquirir una vivienda, todo ello enmarcado en un plan de Estado que se enfoque verdaderamente en la solución.

 

La Cámara Inmobiliaria de Venezuela, las cámaras regionales, los más de 2 mil corredores certificados del país y la gran cantidad de corredores que hacemos vida en este sector, estamos activados e involucrados, comprometidos y ratificamos nuestra incansable obligación de seguir en la búsqueda de espacios para la inclusión en las discusiones de los temas que afectan al sector vivienda del país, hemos sido y seguiremos siendo parte de la solución. No importa las creencias ideológicas y políticas que cada quien tenga, las respetamos, somos técnicos y profesionales venezolanos que trabajamos y que vivimos de nuestra labor de manera honesta y profesional, con valores éticos y morales que no pueden ser constantemente puestos en tela de juicio a criterio de las necesidades que prevalezcan en un momento determinado.

 

Estamos comprometidos con nuestros hijos, con nuestros compatriotas, con nuestra Venezuela.

 

Que el próximo año tenga como objetivo la renovación de la esperanza, la búsqueda de la paz y el compromiso de inclusión de todos los venezolanos. Feliz Navidad.