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El Rol de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela

Las acciones tomadas por el Ejecutivo Nacional el pasado 31 de Octubre, evidencian una vez más la deficiencia en la planificación para resolver la crisis habitacional que viene agobiando a nuestro País. Más de 30 desarrollos afectados, 15.000 familias, miles de trabajadores.  Este tipo de decisiones lejos de constituir un factor de cohesión y estímulo para el desarrollo del sector vivienda, son altamente distorsionantes para el desarrollo equilibrado y armónico de políticas sustentables y viables a fin de solucionar el déficit habitacional de más de 2 millones de viviendas que tiene la familia venezolana.

Haberse sentado a compartir opiniones y visiones en el momento de la toma de decisiones, hubiera evitado la angustia que hoy viven miles de familias venezolanas que se ven en el espejo de otras experiencias similares, donde las expropiaciones e intervenciones gubernamentales no han logrado el objetivo de desarrollo de un País, pues no es posible el logro de los objetivos ni la viabilidad de los mismos, cuando nos imponemos unos sobre otros.

¿O será que existen otro objetivo diferente al desarrollo y la generación de riquezas para el pueblo venezolano?

Desde el año 2008, el mercado inmobiliario evidencia signos claros de desaceleración. Lo sentimos, lo vivimos en el día a díay no los ratifican los informes del Banco Central de Venezuela a través de sus mediciones e informes trimestrales. Las amenazas de expropiaciones, ocupaciones temporales; la escases y control gubernamental de las industrias que suplen los insumos, el aumento de la paridad cambiaria, la escases en el financiamiento, la inflación, el cambio constante de las reglas que rigen al sector de la vivienda generando cambios en la estimación de costos y tiempos de ejecución y esto sumado al vía crucis en la permisería gubernamental, la tramitación y obtención de créditos a los clientes junto con la tardanza en los Registros para el traspaso de la propiedad privada a los nuevos propietarios,son solo algunos de los elementos que han generado confusiones, diferentes interpretaciones, retrasos y aumentos de costos en el ciclo inmobiliario.

Esto no excusa ni justifica, a quienes en su preocupación y confusión hayan realizado o tomado decisiones equivocadas, llámese promotor, constructor o comprador. Sea promotor privado o el gobierno mismo. Sea formal o informal. Este o no inscrito en nuestra cámara o se dedique a la actividad sin estar agremiado. Todavía existen en Venezuela las instancias donde disipar estas diferencias y donde cada quien tiene el derecho de la defensa para explicar sus decisiones en el marco de la Leyes de la Republica. Existen mecanismos legales que permiten el no colocarse en los extremos, pues los mismos no nos conducen a nada. Por el contrario las posiciones extremas no nos permiten lograr el equilibrio y la inclusión que está exigiendo todos y cada uno de nuestros hermanos venezolanos o no, que habitamos y convivimos en esta afortunada tierra de SimónBolívar.

Desde su fundación hace casi medio siglo, La Cámara Inmobiliaria de Venezuela suma en su haber, la experiencia y la sapiencia de una actividad altamente competitiva, compleja y de alto contenido social. Promovemos la vivienda del pueblo venezolano. Desde 1.966 algunos errores hemos debido haber cometido, quien no? Nuestro gremio lo conforman personas humanas. Sin embargo hemos convertido esos traspiés en experiencia y hemos corregido y por ello orgullosamente digo que somos los responsables de la construcción demás del 75% de las viviendas edificadas en la era democrática del país. Por esta y muchas otras razones es que no aceptamos los adjetivos calificativos que pretenden satanizar y descalificar al sector vivienda y agradecemos a los interlocutores que se midan en sus palabras, pues no se construye un país destruyendo a los que no comparten sus ideas o tienen elcoraje de expresar sus opiniones libremente ya sean del agrado o desagrado de unos u otros.

La Cámara Inmobiliaria de Venezuela no descalifica a las personas que no están de acuerdo con sus opiniones. Las escuchamos. Debatimos todas las ideas y en consenso logramos un acuerdo. No somos ni gobierno ni oposición. Somos profesionales técnicos al servicio del País y haremos las observaciones que tengamos que hacer nos gusten o no, pero siempre enmarcados en la legalidad, en nuestra experiencia y con el único objetivo de aportar las  soluciones que el país nos está exigiendo a gritos. Ese es nuestro rol. Ese es nuestro deber.

Cuantas angustias generan estas acciones principalmente en los compradores afectados, en los constructores, en los obreros y trabajadores de esas obras que de alguna manera intuyen que más temprano que tarde no habrá nuevas obras o serán muy pocas. Ya lo hemos visto. 

A la larga nos estamos mutilando y devorando nosotros mismos. Nos preguntamos, luego de que pase y se supere este mal rato, ¿que habremos hecho?, Quizás resolver un porcentaje minúsculo de las 160 mil a 180 mil viviendas que como país estamos obligados a construir cada año. Pero también habremos inoculado mayor desconfianza en nuestro país que comprometerá la felicidad, el futuro y el progreso de todos sus ciudadanos de hoy y de las próximas generaciones. ¿Al final, quien habrá ganado ?

Es necesario un Gran Pacto Nacional de Vivienda, mediante la unión del sector público y privado, trabajadores, sector financiero, promotores, constructores, profesionales del área, universidades en fin todos los ciudadanos que se sientan comprometidos con la trascendental cruzada de construir hogares. Dos millones de hogares.

Una vez más, y lo repetiremos todas las veces que sea necesario hasta que nos escuchen, la Cámara Inmobiliaria de Venezuela en su concepto claro de lograr una mejor Venezuela en el área que nos corresponde, pone a la disposición del País sus ideas y su deseo inquebrantable de ser parte integrante y activa de la solución a los problemas que nos aquejan.Esta es una deuda social que no se podrá pagar en un solo día.