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Unen voluntades para tener techo propio

Un ahorro de entre 30 por ciento y 50 por ciento es la mayor ventaja que tiene el constituirse en una asociación civil o cooperativa para satisfacer la necesidad de tener techo propio; es decir, varias familias que tienen ese interés común con ciertas posibilidades económicas, aunque no suficientes para comprar vivienda individualmente, pueden gestionar esta vía como solución a su problema habitacional. 
Sin embargo, la sola intención no es suficiente porque hace falta la disposición y los conocimientos en diversas áreas vinculadas con la construcción. Es para ese nicho de mercado que han surgido empresas dedicadas a asesorar en la construcción inmobiliaria a través de las asociaciones civiles. 
Humberto Padrón, director de Edival, precisa en relación con el tema que para efectos prácticos, los términos cooperativa y asociación civil en materia inmobiliaria son sinónimos. 
"En ambos casos existe un grupo de personas que aporta dinero, tiempo y esfuerzo para conseguir un fin, en este caso su vivienda", explica. 
Su siguiente argumentación está referida a la razón de ser de una empresa asesora. Explica que el proceso natural del cooperativismo es que las personas se unan y posteriormente consigan la orientación necesaria. 
Padrón propone el esquema inverso: una empresa, con todos los conocimientos y experticias en el sector inmobiliario y de construcción (desde la compra del inmueble hasta la protocolización), inicia el proyecto de viviendas y convoca a aquellas personas interesadas en incorporarse a que se constituyan como asociación civil. 
"Siempre resultará más difícil que las personas se pongan espontáneamente de acuerdo a que llegue una empresa que preste ayuda en los aspectos más importantes", comenta. 
Aclara que aunque la empresa cobra honorarios por el servicio, la erogación no incrementa notablemente el costo total de la vivienda que se adquiere. A cambio, se vela por estos aspectos importantes que abarcan desde la adquisición del terreno hasta el manejo del flujo de caja de la asociación, el trato con el arquitecto y el ingeniero, y los aspectos legales, mientras que el asociado se convierte, sencillamente, en el inversionista.

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Fecha: 23-07-2010

Fuente: Ultimas Noticias