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Guayaneses viven un vía crucis para comprar vivienda

La merma del poder adquisitivo y los engorrosos procesos burocráticos para adquirir créditos habitacionales, son sólo algunos de los factores que juegan en contra de las familias venezolanas en especial de clase media y baja.

Para una pareja joven que desee adquirir un hogar, ya sea casa o apartamento que se cotizan entre BsF 300 y 500 mil por lo mínimo, debe tener ingresos por encima de los BsF 20 mil mensuales . Sin embargo, en la actualidad cerca del 80% de la población activa sólo percibe el salario mínimo, es decir BsF 967.

Con dicho monto los padres de familias deben cubrir gastos básicos como la canasta alimentaria que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE) se situó en 1.056,73 bolívares, además claro de costos adicionales como educación y salud que según el referido instituto equivalen al doble de la cesta alimentaria.

Tras esta desventaja que desciende el poder adquisitivo, para quienes están en búsqueda de una casa propia deben -casi obligatoriamente- recurrir a la banca para adquirir los llamados créditos habitacionales.

En referencia a este punto, la junta directiva de la Cámara Inmobiliaria del estado Bolívar ha reitarado en distintas oportunidades el viacrucis que experimentan los solicitantes, ya que las entidades financieras no están otorgando este importante apoyo.

De acuerdo con los agentes inmobiliarios el problema está en que el Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih), no está “bajando los recursos y aunque se reciban las solicitudes y se aprueben no hay dinero que entregar”.

Para Aurelys Farfán, presidenta de la cámara, el obstáculo deviene de que Banavih no está distribuyendo los recursos equitativamente en todas las instituciones bancarias, situación que se ha profundizado desde mediados del año pasado.

“Los créditos son aprobados y permanecen engavetados ya que no hay recursos, la pregunta es ¿qué está pasando con la administración del dinero de la Faov que genera tanto retraso para los solicitantes?”, apuntó Clemente Tenia, miembro de la junta directiva de la referida cámara.

El instituto al que hacen referencia es el Fondo de Ahorro Obligatorio para la Vivienda (Faov) el cual está constituido por el ahorro obligatorio proveniente de los aportes monetarios efectuados por los trabajadores en un 1% y de los patronos en un 3% por concepto de la Ley de Política Habitacional.

Los recursos aglutinados de estos aportes, se dirige al Banavih para que los reparta a todas las entidades que integran la banca nacional y estas últimas a su vez lo entreguen a aquellas personas que postulen a un crédito habitacional.

Bajo estas condiciones son pocas las bancas que están cumpliendo con este apoyo a los ciudadanos. De las que pertenecen al Estado, el ahora Bicentenario antes Banfoandes era una de las pocas instituciones que cumplía a cabalidad en la entrega de los créditos. Mientras que de la banca privada, aún se mantienen el Banesco y Del Sur.

En palabras de Gladys Villalba, integrante de la organizacion inmobiliaria, señaló que además de que no se están entregando los recursos, las personas deben afrontar entre 120 y 150 días de espera -cuando antes era un lapso de 90 días-, con lo que se afecta igualmente a las empresas con las que realizan contratos de compra y venta.

Villalba contó que una vez transcurrido este tiempo, los contratistas reciben un dinero devaluado ya que por la prohibición de cobro del Indice de Precios al Consumidor (IPC) no pueden recargar el alza en los costos de su materia prima.

Sobre estos puntos, la petición de la cámara va dirigida a que se aplique una mayor regulación a las empresas para ver si son estas las que están generando el retraso por no pagar lo que les corresponde. O al Banavih para que agilize la distribución de los recursos en todas las entidades tanto privadas como públicas.

Cesa el sector primario

Pero, contar con el dinero no es la única “travesía” con la que deben lidiar las familias, ya que de acuerdo con los encargados de las agencias inmobiliarias existe un decrecimiento en el sector primario, es decir las nuevas construcciones.

Ello se vincula directamente con las irregularidades que deben lidiar como las fallas en los servicios, caso especifico el eléctrico que genera un retroceso en el normal desarrollo de la obras. Así como el retroceso en la entrega de permisología pre y post construcción que otorga la alcaldía.

A lo que se le agregar la prohibición que rige desde mediados de año en el cobro del Indice de Precios al Consumidor (IPC), lo que equivale a que no se le podrá recargar un aumento en el precio previamente convenido con el comprador.

Por lo que, además de esperar por la entrega del dinero -en caso de que sea en cuotas- el dueño de la obra recibirá un dinero devaluado, lo que resta su capacidad de inversión y perjudica su capacidad de flujo de caja.

Valor sentimental

Por otra parte, las viviendas del sector secundario también presentan sus irregularidades ya que como lo expone el abogado especialista en materia inmobiliaria, Iván Ibarra, no hay una sobre estimación por la inflación y además el precio sentimental.

“Las constructoras se retraen porque no hay reglas claras del juego y deben lidiar con las burocracias de esperar más de seis meses por la permisología”, dijo en referencia a la situación que están viviendo las empresas dedicadas a las edificaciones.

Asimismo, en cuanto a las casas que ya están edificadas explicó que si bien hay disponibilidad en el mercado, las personas tienen las expectativas de que mientras más tiempo tarden en venderla mayor será su remuneración, pero lo cierto es que con la devaluación de la moneda ocurre lo contrario.

¿Qué pasó con la Misión Hábitat?

En marzo de 2006 nació la Fundación Misión Hábitat (FMH), ente adscrito al Ministerio de Obras Públicas y Vivienda (Mopvi), que se planteaba como reto fundacional “lograr para el año 2021 una vivienda digna para todos los venezolanos”.

Más, esto parece cada vez una meta más irreal y con las actuales características económicas y sociales del país, tanto las familias como los entes que se vinculan al sector vivienda manifiestan que para fines de este año el déficit actual puede continuar su ascenso, y con ello más problemas como las cada vez más recurrentes invasiones con todo los efectos negativos que estas acarrean.

Escrito por Anggie Martínez/Fotos: Luís González   

Miércoles, 24 de febrero de 2010