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Pulmones verdes de la ciudad cada vez son menos valorados

Hace más de 40 años cuando empezó a conformarse Ciudad Guayana, urbanistas de ese entonces y la Corporación Venezolana de Guayana, tomaron en cuenta la importancia que representaba la siembra de árboles para los pobladores de la naciente urbe, es por ello que destinaron espacios tanto en avenidas como en urbanizaciones para ser utilizados como áreas verdes y recreativas, sin embargo a pocas décadas de aquella admirable planificación a estos espacios cada vez se les da menos importancia, y muchos de ellos se han perdido producto del desarrollo urbanístico y si se quiere de la mano destructora del hombre.

Varios de estos pulmones vegetales fueron ubicados en enormes islas desplegadas a lo largo de importantes avenidas como: Las Américas, el Paseo Caroní, la avenida Guayana, avenida Venezuela, entre otros. Del mismo modo algunos de estos lugares fueron trasformados en plazas y parques, que con el paso del tiempo fueron cediendo espacios a la construcción de conjuntos residenciales, tal es el caso del parque Los Aceites, ubicado entre el Campo A-1 y 2 de la Ferrominera, donde según sus vecinos, parte de la zona fue utilizada para construir un conjunto residencial.

Para Rafael Vivas Vivas, pionero de la ciudad y conocedor de la historia guayanesa, es lamentable como se han ido perdiendo los pulmones vegetales, que en un principio se previeron con la sana intención de que en el futuro fueran convertidos en zonas verdes y sirvieran como parques y espacios recreativos.

Comodidad vs. necesidad

“Cuando nació Puerto Ordaz en 1952, los urbanistas de entonces contemplaron amplios jardines en las casas y zonas verdes en calles y avenidas para la siembra de árboles, ejemplo: Avenida Las Américas y avenida Venezuela en Villa Colombia. La Orinoco Mining Company prohibía los muros y cercas en las casas y la tala de árboles; pero cuando llegó la nacionalización del hierro en 1975 y los venezolanos compramos las casas, el 99% de nosotros las llenamos de muros y cercas, creando así nuestras cárceles individuales e incluso muchos talaron sus matas de mango para no recoger hojas, es muy triste reconocerlo pero es cierto”, reflexionó Vivas.

Así mismo, este exsidorista oriundo del Táchira pero radicado en la ciudad desde 1958, rememoró varias décadas atrás cuando según él existía apego por la naturaleza, por los espacios naturales, a la vez que instó a la población a observar detalladamente la ciudad y reflexionar.

Zonas desérticas

“Si salimos vía aérea del Aeropuerto Internacional y miramos a Puerto Ordaz observamos una gran mancha verde y frondosa de árboles en los campos de la Ferrominera Orinoco, Villa Colombia, avenida Las Américas, urbanización Los Olivos y Villa Africana, pero al contrario, si miramos desde Alta Vista hasta el Core 8 y en Matanzas, observamos una gran mancha gris de concreto, sin árboles ni zonas verdes, un auténtico reventadero de sol donde sólo se ven casas, edificios y avenidas”, señaló Vivas.

Image Esto evidencia que en los nuevos urbanismos no es tomado en cuenta la siembra de árboles y a pesar que muchos de ellos son talados sin importar sus años de vida, para construir edificaciones, no existen planes de reforestación que contrarresten el problema, y en consecuencia cada vez hay más espacios donde se nota la ausencia de árboles.

Esto además de dejar de aportar sombra en las comunidades, trae como consecuencia que no exista un mecanismo de protección contra la contaminación que tanto afecta a Ciudad Guayana, puesto que los árboles aportan una cantidad considerable de oxígeno recurso necesario para la vida del ser humano.

Urgen campañas ambientalistas

Es por ello que en Ciudad Guayana, varios gremios ambientales han mostrado su preocupación al respecto y han denunciado los diferentes ecocidios que se han suscitado en la ciudad, así como la falta de campañas ambientalistas dedicadas a la siembra de plantas por parte de las instituciones públicas, tal y como se realizó en una oportunidad.

Rafael Vivas, también recordó que en medio de la isla del Paseo Caroní, muy cerca del semáforo hacia el hospital Uyapar “aún se observa un grupo de verdes y frondosos árboles que fueron sembrados por los habitantes del prostíbulo ´Copacabana´ que allí funcionaba, cuando por instrucciones de la Gobernación del estado fueron clausurados los lupanares de la zona de tolerancia de Castillito, allá por los años de 1958 y 1960, con el fin de sanear este populoso y único barrio de Puerto Ordaz. En compensación la Gobernación autorizó su reubicación en las sabanas despobladas de Alta Vista, muy lejos del casco urbano de la naciente ciudad. En el centro de estos árboles, todavía se pueden ver restos de la pista de baile de concreto del famoso bar”.

Hoy día son pocas las organizaciones o vecinos que se dedican a la siembra de árboles, mientras que el historiador, recuerda la importancia que se le daba al medio ambiente durante el gobierno de Leopoldo Sucre Figarella.

Image Para concluir este pionero, que para aquel entonces llegó a la ciudad cuando nisiqueira existía un puente que uniera a San Félix y Puerto Ordaz, manifestó su inquietud considerando lamentable la mutilación de árboles, ya que las áreas verdes en una ciudad son de vital importancia.

“Los árboles aportan muchos beneficios a sus pobladores y al clima en general, combaten la contaminación atmosférica, el ruido, generan beneficios psicológicos, reducen la temperatura del sol al dar sombra, aportan humedad a climas secos, reducen la velocidad del viento e inclusive generan estabilidad económica ya que las propiedades que tienen árboles son consideradas como más atractivas para el comprador, lo mismo que una urbanización con árboles atrae la atención de quienes la visitan. Si se supiera a ciencia cierta todos los beneficios que los árboles aportan a la naturaleza, al hombre y a las ciudades, se pensaría dos veces antes de eliminarlos”, concluyó Vivas.

¿Por qué sembrar un árbol?

 

  • Moderan el clima, al moderar los efectos del sol, el viento y la lluvia.

  • Conservan el agua y dan albergue a la vida silvestre.

  • Producen alimentos.

  • Absorben la energía radiante del sol ayudando a enfriar la tierra.

  • Funcionan como cortavientos.

  • Protege de la caída directa de la lluvia.

  • Mejoran la calidad del aire al funcionar las hojas como filtro removiendo el polvo y las partículas.

  • Las hojas absorben bióxido de carbono del aire para formar hidratos de carbono que son utilizados en la estructura y las funciones de la planta absorbiendo también otros contaminantes como el monóxido de carbono y dióxido de sulfuro.

  • Funcionan como sumidero de dióxido de carbono, elemento cuya acumulación junto a otros en la atmósfera ocasionan el calentamiento planetario.

  • Producen oxígeno a través de su proceso de fotosíntesis

  • Los árboles absorben y bloquean el ruido del ambiente urbano.

  • Un árbol absorbe el bióxido de carbono producido por un auto que recorre 10 km.

  • Un árbol saludable almacena aproximadamente 50 kg. de carbono anualmente.

  • Un kilómetro cuadrado de bosque genera mil toneladas de oxígeno al año.

  • Un árbol de 20 años absorbe el CO2 emitido por un vehículo que recorre de 10.000 a 20 000 mm.

Escrito por Mayerling Velásquez/Fotos: Miguel Frontado / Guillermo Mora    martes, 02 de febrero de 2010

http://nuevaprensa.com.ve/content/view/36181/2/

Fecha: 02-02-2010

Fuente: Nueva Prensa de Guayana